Lanceritos infantiles

Cuando la tradición aprende a caminar de la mano de los niños

La sala principal del IPCC olía a papel, tambor suave y expectación. Afuera, el sol de julio caía sobre Cartagena, pero adentro algo distinto estaba sucediendo: por primera vez, la historia festiva de la ciudad se inclinaba a la altura de los niños. Allí, entre sillas alineadas y miradas curiosas, fueron elegidos los primeros Lanceros Infantiles, un gesto simbólico que abrió una nueva puerta en la memoria del 11 de noviembre.

Aquel jueves 10 de julio, mientras se escuchaban pasos apurados y voces que anunciaban el inicio de la asamblea, los menores postulados tomaban asiento sin imaginar que estaban a punto de ocupar un lugar que durante siglos fue exclusivamente adulto. En sus miradas había la mezcla precisa de nervios, orgullo y esa alegría espontánea que solo nace en la infancia.

Horas después, como preludio de este hito, la ciudad conocería también los nombres de los nuevos Grandes Lanceros, figuras históricas de las Fiestas de la Independencia. Pero esa tarde, la atención tenía un brillo nuevo: el de dos niños llamados a custodiar el legado festivo de Cartagena.

El día en que la tradición bajó a la altura de un niño

La elección de los Lanceros Infantiles no fue un simple anuncio. Fue un acto cargado de significado. Isaac David Mercado Corrales, de 12 años, y Caroll Andrea Quintana Pinilla, de 13, fueron seleccionados por la Asamblea del Consejo Distrital de Cultura después de ser postulados por instituciones educativas y sectores culturales. Ambos destacaron por su sensibilidad frente a la historia local y por el liderazgo natural que ejercen en sus entornos.

Cuando sus nombres fueron pronunciados, el salón se llenó de aplausos que parecían abrazarlos. No era solo un reconocimiento, sino una promesa: la de una ciudad que entiende que su fiesta más importante debe caminar hacia el futuro acompañada por quienes lo representarán.

La directora del IPCC, Lucy Espinosa Díaz, lo expresó con claridad:
“Con los Lanceros Infantiles, Cartagena honra su pasado y construye futuro. Estos niños serán embajadores de nuestras tradiciones y testigos del poder transformador de la cultura”.

Los Grandes Lanceros: guardianes mayores del legado

Un día después, el viernes 11 de julio, en el Centro Cultural y Biblioteca Pie de La Popa, se llevó a cabo otra elección esperada: la de los Grandes Lanceros 2025. Este título, profundamente enraizado en las Fiestas de Independencia, reconoce a quienes han dedicado su vida a la cultura y al trabajo comunitario.

  • En esta versión fueron elegidos:

Germán Pérez Caraballo, músico, bailarín, fundador de Los Inéditos de Colombia, e hijo de la recordada Gran Lancera Ángela Caraballo. Su vida entera ha sido una línea continua de defensa y creación alrededor de las tradiciones cartageneras.

Kizzis Ramírez Delgado, maestra en Arte Dramático, magíster en Cooperación Internacional, formadora y creadora incansable, representante del teatro y los títeres en la ciudad. Una mujer cuyo liderazgo está hecho de sensibilidad, trabajo riguroso y compromiso con su comunidad.

Ambos, desde sus trayectorias, se convirtieron en guías naturales para una fiesta que se sostiene en la pasión de quienes la viven desde adentro.

Una fiesta que se renueva desde la raíz

La incorporación de los Lanceritos no es un gesto menor: representa una apuesta consciente por sembrar identidad desde la infancia. Es enseñarles que las Fiestas de Independencia no son un espectáculo distante, sino parte de su propia historia.
Que el Cabildo no es solo un desfile, sino un relato de resistencia.
Que los tambores no son solo música, sino memoria viva.

Con esta decisión, la administración distrital reafirma que la cultura se preserva no solo celebrándola, sino transmitiéndola.

El alcalde Dumek Turbay lo sintetizó así:
“Este proceso histórico no solo renueva a los representantes tradicionales de nuestras fiestas, sino que por primera vez hace partícipes a niños y niñas como símbolos del futuro de nuestras tradiciones”.

La misión que comienza

Acompañados por el IPCC, la Secretaría de Educación y custodios culturales, los pequeños lanceros iniciarán un proceso formativo y simbólico que los conectará con los territorios, las comparsas, los símbolos históricos y los actores festivos. Serán testigos y narradores del proceso que durante décadas ha sostenido la fiesta más importante de la ciudad.

A su lado caminarán Germán y Kizzis, cuidadores mayores de un legado que hoy se abre a nuevas voces.

Un nuevo capítulo para las Fiestas de la Independencia

Cuando Isaac y Caroll recibieron su banda, Cartagena escribió una línea inédita en su historia festiva: la línea que une el pasado con el porvenir, la tradición con la infancia, la memoria con el juego.
La ciudad descubrió que, en manos de un niño, la lanza simbólica se vuelve más ligera, pero también más luminosa.

Con las Fiestas de la Independencia no solo se celebra lo que hemos sido,
sino lo que seremos. En ese camino, los Lanceritos ya dieron el primer paso.

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